UN TRIMESTRE EN NUEVA YORK

jueves, 16 de agosto de 2007

El fin de la tercera semana (Compañeros de clase)




Termina la tercera semana de agosto dedicada a hacer un poco de vida con mis jóvenes compañeros de clase. Una tarde paseamos por Central Park, por la parte sur. Había pequeños estanques con patos rodeados de frondosos árboles y con un puente de piedra cubierto de hiedra, los típicos coches de caballos para pasear a los turistas y un parque de atracciones en miniatura. En fin, demasiado idilico para mi gusto. Pero hay que complacer a todo tipo de turistas.

Una noche hicimos una cena en casa de un español que se había quedado solo. (Sí, como siempre, italianos y españoles). Comimos unos estupendos espaguetis a la carbonara. Yo llevé un vino español que no conocía ( No es de España del país que más vinos hay en los Wine Shop de esta ciudad). Ya sabía que cada italiano tiene una receta distinta y así fue. Es imposible saber cuál es la verdadera. Éste mezclaba el parmesano con las dos partes de los huevos batidos a la vez y usaba panceta en vez de bacon, y nada de cebolla ni tampoco aceite de oliva. En fin, debe haber tantas recetas como cocineros italianos. Más tarde, después de comprar unas cervezas, fuimos a la terraza del hotel donde se aloja otro compañero de clase. Las vistas eran, de nuevo, impresionantes. Era el piso 17 y, sin embrago, estábamos completamente rodeados de edificios altísimos con las ventanas iluminadas. Es una sensación muy fuerte, como si el cielo estrellado de una noche de verano de Castilla lo huieran puesto vertical. Para mi, el paisaje nocturno de esta ciudad es de lo más interesante, algo que no puedes encontrar en otras. Aun así, lo mejor fue el baño de juventud que me di toda la noche. Es casi imposible para mi, en Madrid, salir con veinteañeros a tomar algo y que te traten como uno más, además de adularte con frases como "no me puedo creer que tengas esa edad", incluso después de decirle que eres profesor, con lo que eso significa para la mayoría. Saber cómo ven el mundo, sus lenguajes, sus hábitos, cómo se divierten, cómo se relacionan con demás, etc, etc. ¡Cuanto ha cambiado la vida desde que yo tenía su edad!

Mañana, después de clase, llega mi amigo a recogerme para irnos, en coche, cuatro días a Washington y alrededores. Prometo contar el viaje a la vuelta y poner algunas fotos...