Una de las cosas que más me agrada de los americanos es su falta total del sentido del ridículo. No suelen tener en cuenta lo que los demás piensen de sus gustos, ideas u opiniones y los defienden a las claras, sin ningún tipo de timidez. No impota lo extravagante que sean, siempre encuentran almas gemelas con las que desarrollar y disfrutar de su particular locura.
Pero esto también sucede con los ideales o las causas perdidas, y eso es digno de reseñar. No importa que los temas sean políticos o religiosos (evitados por muchos españoles, para no terminar la conversación en disputa), es fácil ver la foto del candidato al que van a votar en el coche o en la puerta de casa, o chistes, quejas o alabanzas sobre los mismos candidatos. En este país de extremos, donde asociaciones puritanas organizan cenas benéficas para recaudar fondos contra cualquier cosa que contenga la palabra sex, está ubicada la mayor industria porno del mundo, en este país, que es el más contaminante del planeta, también se producen las mayores donaciones para el medio ambiente, en este país, no es raro ver a grupos de personas dedicando su tiempo y su dinero a asuntos que consideran injustos, gastando horas y su voz en una salida del metro con un megáfono ridículo, repartiendo hojas fotocopiadas contra la situación en Irak o cualquier ley en la que no creen. La sensación es de que algunos americanos son también muy críticos con ellos mismos y eso es algo de lo que no todo el mundo se da cuenta.
Un ejemplo lo tenemos en un acto que se celebra todos los domingos en una iglesia del centro de la ciudad. En el cartel te dice claramente que no es una celebración religiosa, que la iglesia sólo sirve como lugar de reunión. Te invita a asistir y permanecer en silencio en protesta por la ocupación de Irak. La verja exterior de la Iglesia está cubierta por cintas amarillas con un nombre escrito. Una por cada uno de los ya miles de americanos muertos en alquel país.

Otro ejemplo me lo he encontrado esta tarde al volver a casa. Al pasar por Union Square, he visto una pantalla bastante grande preparada para proyectar una película. Al mirar a mi alrdedor puedo leer en una pancarta: 9/11 TRUTH NOW (11 de septiembre, la verdad, ahora). Es el título de un documental que explica la teoría de que las torres gemelas no se derrumbaron por el impacto de los aviones, sino que fueron demolidas de forma controlada, por motivos políticos y económicos. La gente se fue aproximando a la pantalla, primero de pie, al rato, se empezó a sentar en el suelo, pues el documental se alargó hasta una hora y media. Seríamos bastantes más de cien personas, la mayoría transeuntes que nos encontramos por casualidad con la proyección y todo el mundo lo vio en silencio, o se marchó, sin que hubiera ningún tipo de problema.[*]
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No sé si alguien maneja o no estas actuaciones, yo solo puedo decir que realmente estan ahí, en la calle, para que elijas verlas, oírlas o, tranquilamente, marcharte.
[*] El video es realmente interesante, si a alguien lo quiere ver que pinche aquí: