UN TRIMESTRE EN NUEVA YORK

viernes, 3 de agosto de 2007

La llegada a Manhattan

Hola a tod@s,

Al fin estoy en New York.

Eso sí, solamente yo, porque mis dos fantásticas maletas con toda mi ropa (sí interior también) y todo lo de aseo (ahora no lo puedes subir al avíon) se han quedado por el camino. Quizás en Zurich, o quizás mareándose en alguna estúpida cinta del inmenso aeropuerto de JFK. Así que aquí me véis, pidiendo prestado un par de camisetas al dueño de la casa donde me he instalado y saliendo a comprar calzoncillos y calcetines a una de las innumerables tiendas que proliferan en la calle Broadway. Como imagenaréis, con la humedad que hace aquí no es cuestión de empezar el primer día a oler a tigre... De todos modos, aún no he empezado a llorar porque me han prometido que me traeran las maletas mañana, ahora bien, también me dijeron antes que esta mañana y luego que esta tarde, así que no lo tengo demasiado claro.
Os contaré que mi inglés es la leche y que eso de que todo el mundo habla español aquí no es del todo cierto, será en el Nueva York de otro país, pero en el de aquí, en el de USA, tienes que hablar en inglés para todo lo que sea más o menos oficial. En el control me tocó un oriental, son los peores, y el capullo va y me pregunta la edad... a ti que coño te importa, en fin, sin demasiados problemas me voy a hacer la reclamación de las maletas, obviamente en inglés. Menos mal que enseñando dirección y teléfonos escritos y con mímica todos podemos entendernos... más o menos.
Llegué a Manhattan compartiendo taxi con una compatriota de mi mismo avión que conocí en la oficina de reclamaciones. Pobrecita, perdió el autobús a Boston donde iba a quedarse sólo hasta mañana, así que cuando le llegue la maleta, ella ya no estará allí. Espero que no se estén persiguiendo durante todo el recorrido que ella iba a hacer por los EEUU. Por fín aparezco en casa y conozco a mis caseros. Son una parejita encantadora y no creo que tenga ningún problema con ellos. De todos modos se acaban de ir hace un rato de vacaciones, así que estaré totalmento solo en la casa durante un tiempo. El apartamento es un antiguo loft de un tamaño considerable (unos 200 m2) en el East Village, una zona ahora muy moderna, pero que antes estaba bastante deteriorada y que están restaurando. Cuando digo restaurando ahora es en sentido literal, porque mi habitación, mi baño y el salón están nuevos, pero el resto de la casa está toda en obras con los muebles amontonados y cubiertos y todo listo para pintar y areglar el suelo. Me pregunto si pensarán realmente realizar la obra conmigo dentro: acabamos de terminar casi un mes de obra en Madrid.
Con el problema de las maletas no me había dado tiempo ni a fijarme en la ciudad. Pero no hubo problema porque me llamó un amigo americano, invitándome a cenar a su casa. Cuando salí a la calle me encontre de verdad con esta ciudad. Mientras iba en el taxi, [no os lo perdáis, me acaban de llamar del aeropuerto, el Manu hablando en inglés, que las maletas me llegarán mañana por la noche, sin comentarios...] contemplando la calle repleta de gente tan distinta que tienes la sensación de estar en varias ciudades a la vez, casi atadeciendo, con las primeras luces de los rascacielos iluminandose, la sensación es impresionante (casi como la vista que había desde la terraza de mi amigo). Lo demás como ahí, cena, vinito y charleta... El día de hoy lo he pasado colgado al teléfono (bueno, más bien mi casera) para intentar recuperar mis maletas y también intentando reparar el portatil que me ha dejado un amigo en Madrid, porque sin jabón se puede vivir... pero sin Internet.